martes, 2 de abril de 2013

Sangre en los labios

(Judy Chicago, Dinner Party, instalación, 2007)
Escribiendo sobre el trabajo de Judy Chicago me quedo abstraída frente al ordenador unos minutos y evoco algunas experiencias postadolescentes. Hace mucho tiempo, siendo barely legal, salí con una persona a la que la menstruación le horrorizaba. Simplemente hablando de ella llegaba a marearse y una semana al mes ni se me acercaba. En aquel momento, lejos de irritarme, la situación me divertía pero inconscientemente fui cambiando la percepción sobre un aspecto de mi cuerpo que siempre había aceptado con naturalidad. Con el paso de los años me habitué a no mantener sexo durante el periodo. Ni siquiera lo planteaba a mis parejas, incluso en cierta medida me recluía esos días porque se me quitaban las ganas de salir. Qué estupidez, ahora que lo pienso, pero nos ha pasado a muchas. Si hubiera preguntado, en lugar de asumir que a todo el mundo aquello le repugnaba, seguro que me hubiera llevado más de una grata sorpresa. Tuve la suerte de que al final me sacaran de mi error casi por casualidad y así descubrí que cuando se está con la regla se puede experimentar sensaciones placenteras muy, muy intensas. Aunque cada cuerpo es diferente.

Recientemente he leído un artículo de Luza Alvarado en el que la escritora chilena comienza hablando de una amiga que se siente mal cuando le practican sexo oral porque tiene inculcado un perjuicio sobre que es algo sucio, hete aquí, probablemente, la moral judeocristiana que nos salpica, pues el Levítico dice: "la mujer con flujo de sangre permanece siete días en su impureza. Quien la toque será impuro hasta la noche". Pero también supongo que tiene que ver con la higienización de la escatología femenina, tan firmemente instalada en nuestro imaginario y fomentada por bochornosos anuncios de tampones y compresas. Esa sangre no se toca, lo ensangrentado no se acaricia ni se lame; se limpia, se neutraliza, se disimula, se deshecha. En este sentido la mooncup se yergue como un método subversivo pues es reutilizable y provoca un contacto directo con el flujo, es casi la antítesis de las tiras de celulosa blanco-pureza que engullen hasta no dejar rastro en la superficie y mitigan cualquier aroma. 
(Proyecto Tres Gracias Sangrantes de Ana Álvarez-Errecalde sobre la menstruación)

Avinagra el vino, corta la mayonesa, enegrece el azúcar, marchita las flores, estas y otras supersticiones en torno a la menstruación son las que enumeraba Simone de Beauvoir en su célebre ensayo El segundo sexo. Se trata de una condición biológica sujeta a cientos de tabúes culturales en su mayoría con connotaciones negativas. El patriarcado ha imbuido tales ideas derivando en que se asuma comúnmente -también en palabras de la filósofa francesa- que "el hombre se aleja sexualmente de la mujer cuando ésta se dedica de modo particular a su papel reproductor: durante sus reglas, cuando está embarazada y cuando amamanta". Sin embargo hoy en día, pese a los enormes esfuerzos por parte de las compañías que proveen de productos para la higiene femenina, cada vez más personas se conciencian de que la regla no tiene por qué resultar desagradable, ni vergonzosa, ni maloliente. Si bien es cierto que muchas veces implica un proceso doloroso que nos lleva a reflexionar sobre los analgésicos, esos polémicos químicos que a gran escala están también presentes en el parto en forma de anestesia epidural para quien así lo decide.
(Antología poética Sangrantescoordinada por Luna Miguel y publicada en Origami 2013)


martes, 12 de febrero de 2013

Erika Trejo: plantarle cara a la violencia del discurso occidental hegemónico

Erika Trejo se define como feminista pro-sexo y su trabajo parte del cuerpo de la mujer como plataforma para distintas reivindicaciones relacionadas siempre con la violencia. Desarrolla sus producciones performativas y cinematográficas entre Murcia, Madrid y Barcelona. Como actriz forma parte de la compañía independiente Los Menos, con la cual se encuentra actualmente de gira promocionando la obra "Oluz" sobre los secuestros de mujeres jóvenes e incluso niñas que acaban en un zulo a merced de su captor. Artista visual y escénica, dedicada al performance, al videoarte y la realización de cortometrajes, aborda la postpornografía con una sensibilidad especial propiciada por un bagaje intelectual, artístico y emocional que articula su discurso en la línea del pensamiento decolonial

Tengo la suerte de coincidir con ella en el grupo de investigación "Conocimientos y Estéticas Decoloniales" de Matadero Madrid en colaboración con el Centro de Estudios Poscoloniales de Goldsmiths (Universidad de Londres) desde septiembre del año pasado. Aquel proyecto ideado y puesto en marcha por la investigadora, comisaria y crítica de arte Dolores Galindo, vínculo con Londres que nos puso en contacto -pura serendipia- y a menudo nos ilumina a las dos con bibliografía nueva que aviva mi tesis y el espíritu creativo de Erika. Se trata de una artista que ha supuesto todo un descubrimiento para mí, con la que podría charlar hasta el amanecer y a la que me une una amistad todavía incipiente pero estoy segura de que será duradera. Hasta ahora no me había atrevido a hablar de ella aquí, no por falta de ganas. Tenía el blog parado desde hacía meses (en segundo plano frente a la editorial, el doctorado, el segundo libro, un "reseteo"-me encanta esta palabra últimamente aunque sé que está mal dicha- de mi vida...) mientras la veía actuar en teatro, con performances tomando la calle y debatiendo como la gran oradora que es. Sin embargo resulta abrumador aventurarse a reseñar la obra de alguien cercano y admirado. El esbozo que me dispongo a hacer aquí no da cuenta más que de una mínima parte de su trayectoria, haciendo hincapié en el punto en el que se encuentra ahora mismo por ser el que me parece más interesante.  

Su origen mexicano hace que tenga constantemente presente la crítica poscolonial, es decir, los esfuerzos por deshacer la herencia ideológica del colonialismo no sólo en países que han sido colonizados en algún momentos histórico localizable sino también en el propio Occidente, susceptible de ser deconstruido. Esto es, descentrando la soberanía de Europa, desafiando los límites del etnocentrismo y rompiendo con -en palabras de Robert J.C. Young- "la presunción de que el punto de vista del hombre blanco occidental es la norma, el único verdadero" [Véase el artículo completo de Young: "¿Qué es la crítica poscolonial?" Disponible online gratis pinchando aquí]. Cuestionar el historicismo occidental desde el ámbito artístico no es tarea fácil y más si tenemos en cuenta que la crítica poscolonista está impregnada del background colonialista que combate. Said, Bhabha, Spivak, ¿Cuál sería la metodología adecuada entonces? La propuesta de Trejo es contundente. En este marco de conocimiento yergue su cuerpo a modo de bandera emprendiendo una serie de acciones controvertidas e irreverentes de entre las cuales quiero destacar "Saló" y "Este cuerpo es mío!!!" Haced click en cada título y podréis ver su registro en vídeo.

Hace un par de días salió publicado el último artículo de Erika Trejo -prácticamente un manifiesto- en un joven blog que vio la luz con la entrada de 2013 pero viene pegando fuerte: se llama "Todas Somos Yoko Ono" (el blog, digo) y el controvertido texto se titula "Cómo me hice una violadora de hombres". Bien podría ser una respuesta a las declaraciones recientes del alcalde de Acapulco Luis Walton Aburto sobre la violación a seis mujeres turistas "Es muy lamentable, pero esto sucede en cualquier parte del mundo", palabras que generaron indignación por doquier y que son sintomáticas de un problema serio que padecemos, a saber, el que se normalicen situaciones que nunca deberían dejar de horrorizarnos. Dejo un extracto que he seleccionado pensando en lo mucho que tiene que ver con Virginie Despentes y con él me despido, esta vez prometo volver pronto. 

"Así que os pillaremos en callejuelas oscuras cuando estéis solos. O en vuestras casas, cretinos heterosexuales blancos de clase media y colonizados heterosexuales lame culos de los blancos también. Os humillaremos como nos humilláis cuando pedimos vuestra protección que, por suerte, nos hemos dado cuenta que no necesitamos. Ya no vamos a lameros el culo. Ya no os vamos a respetar. Nunca lo habéis hecho con nosotras. No os debemos nada." Erika Trejo, 09/02/2013.

viernes, 19 de octubre de 2012

El libro de la crueldad por Layla Martínez y su cuerpo hastiado

El cuerpo es de por sí un lugar cruel: la piel se quiebra, los dientes se caen, las heridas sangran y se encostran, las uñas se rompen cuando intentamos agarrarnos demasiado fuerte a las cosas, a los recuerdos, al pasado o a la juventud. El cuerpo es un campo de batalla, como dicen muchas de mis artistas favoritas, performers, postpornógrafas, almas subversivas unidas a cuerpos hermosos y abyectos a la vez.

Escribo sobre el cuerpo yacente, el cadáver y la tumba para mi próximo libro Enterrados. El ocaso de los cuerposInvestigo el modo en que algunos artistas contemporáneos trabajan sobre determinados aspectos relacionados con la violencia de los sistemas coloniales y postcoloniales para hablar de la identidad y el género a través del performance art. En los años setenta Ana Mendieta cuestionó las convenciones sociales de los géneros sexuales y la violencia social y política contra la mujer, distorsionando su propia imagen como mujer al ponerse barbas y otros accesorios que la hicieran sexualmente ambigua. Mientras pienso en su trabajo -en el que su cuerpo era utilizado a menudo como soporte, medio o molde, hasta tal punto que es imposible separar su obra de su propia corporalidad-, no deja de venirme a la cabeza El libro de la crueldad de Layla Martínez.
Hay aspectos del cuerpo femenino que normalmente quedan ocultos o dulcificados, Layla los vomita sobre el papel a través de las desgarradoras historias de cuatro mujeres, incomodándonos desde lo grotesco mediante pequeños relatos y afilados poemas. Recuerda que la carne es frágil, que se pudre y duele y huele. No es una lectura para estómagos delicados pero es una lectura imprescindible. Se trata de una extremidad deforme que ha cobrado vida independiente de su autora y ha desarrollado dientes diminutos que se clavan fuerte. Habla de la sexualidad infantil, como Diana J. Torres en su Pornoterrorismo, también de los afectos siniestros y las relaciones turbias, lo ridículo, lo marginal, lo olvidado por políticamente incorrecto. Layla demuestra con su ópera prima que la escritura es un acto performativo. Además nos obsequia con un sugestivo book trailer  repleto de imágenes que se convulsionan como su propio cuerpo, el que hace un par de días sufrió un colapso nervioso rebelándose ante la crueldad de este mundo. Ánimo Layla: vuelca el dolor en un nuevo collage y todos esperaremos a escucharte recitar.


viernes, 14 de septiembre de 2012

Mujeres Invisibles


Enmudecido el cuévano y el útero apresado,
enmudecidos huesos, negación y ceniza.
Remisa en la batalla, ahíta en el combate,
estertor y lamento, pero firme y en pie.

Así termina el poema “Descúbreme” de Idoia Arbillaga (finalista del Premio Adonáis 2008), uno de los que acompañan a las sugestivas fotografías de Mar Sáez en la exposición “Mujeres Invisibles”. Esta muestra, que puede verse en el Centro Párraga de Murcia del 13 de septiembre al 12 de octubre, hace converger el trabajo de dos mujeres con una sensibilidad creativa y profunda. 

La discriminación por el género, un concepto cuya fluctuación todavía no ha sido mayoritariamente aceptada, está detrás de muchas de las situaciones de injusticia que a menudo son silenciadas de forma tácita. Las fotos y los poemas que vemos en la exposición vienen a denunciar la violencia represiva sobre los cuerpos femeninos en particular y sobre el cuerpo sexuado en general. ¿Por qué castigarlo? ¿por qué velarlo? Una modelo desnuda de cintura para arriba muestra su torso blanco inmaculado en contraste con su rostro, que está cubierto por un plástico fino, translúcido aunque de un color rojo cargado de simbolismo. Sáez juega con ese contraste entre la envoltura y la desnudez, la opacidad y la transparencia, lo que parece y lo que es. Utiliza plásticos variados, incluso de burbujas (aquellos de embalaje que sirven para proteger pero también para aislar) representando una segunda piel que nace artificialmente por causas exógenas, por agresiones externas. 
 Los poemas de Arbillaga no buscan musicalidad sino que arrastran palabras duras, hirientes, densas, reflexionando políticamente desde un pensamiento crítico. Cada uno de ellos ha establecido un vínculo con las fotografías de manera que recorrer la exposición es experimentar el movimiento de esas imágenes corporales encerradas en una historia que induce al cuestionamiento. Como colofón un vídeo nos muestra a la modelo anhelante y libre de segundas pieles brotando en una escala de grises perfecta, el extremo de lo apolíneo.
 Como fotógrafa Mar Sáez ha expuesto anteriormente de forma individual y también ha hecho incursiones en otras disciplinas artísticas destacando su participación en la exposición “Ocho mujeres y su poética” en The Gabarron Foundation Carriage House Center for the Arts (Nueva York, 2009) con el proyecto “Liberation”, una performance grabada en vídeo que recoge su reflexión personal sobre la búsqueda del camino de la autorrealización. Ha escrito y dirigido los cortometrajes Por qué la gente viene a los parques, El reparto y Él o ella (Madrid, 2007). Además ha realizado documentales y reportajes para la Universidad de Valencia y la Universidad Rey Juan Carlos sobre transexualidad y violencia de género. 

martes, 10 de julio de 2012

Artishock publica un artículo de Paco Barragán sobre Postpornografía


Artishock es un juego de palabras: “art-is-shock” (el arte es shock) que suena parecido a Artichoke (alcachofa en inglés). La revista chilena de arte contemporáneo que tiene este nombre juega con tal metáfora; la alcachofa representa al mundo del arte y la información ofrecida sobre éste tiene distintas capas que se pueden ir deshojando, hasta llegar al corazón. Hoy en Artishock el comisario de exposiciones y escritor madrileño Paco Barragán ha publicado un artículo en relación con el postporno y una de sus originales entrevistas-iPad que me hizo la semana pasada en la puerta del MNCARS a propósito de mi libro PostpornografíaBarragán es redactor jefe asociado de la revista norteamericana ARTPULSE (Miami), además de asesor curatorial del Artist Pension Trust (APT) de Nueva York. Como escritor ha publicado, entre otros, The Art to Come/El arte que viene (2002, Subastas Siglo XXI), The Art Fair Age/La era de las ferias (2008, CHARTA) y es editor de Sostenibilidades (2008, CHARTA).
Paco Barragán en la muestra "La no edad" comisariada por él en 2009
A continuación os dejo un extracto del artículo, para leerlo entero por favor visitad http://www.artishock.cl/2012/07/postpornografia/
"Es evidente que el título tiene gancho. “A bote pronto’, como diría Sara Carbonero, la-novia-de-la-tele-del-santo-de-España Iker Casillas, me sugiere postmodernidad y toda esa liturgia ‘post’ que ha venido después del propio ‘post’ de la modernidad. O sea, y para que nos entendamos: post-postmodernidad. ¡Ahí es nada! No, no lo digo yo, lo ha acuñado un arquitecto británico llamado Tom Turner. Ustedes sabrán qué hacer con él…
Aquí lo importante es que el ‘post’ indica algo nuevo que ha superado, abandonado o, incluso, condenado todo lo ‘anterior’. Boris Groys nos dejó dicho en su interesante (aunque un punto repetitivo) Sobre lo nuevo que la aspiración de lo nuevo siempre va ligada a una “transformación radical de las condiciones existenciales del ser humano”. Un detalle poco significativo de su investigación es la confirmación de que a día de hoy –nada parece sugerir otra cosa- hemos perdido cualquier asomo de esperanza de cara a la consecución de ese fin."


lunes, 2 de julio de 2012

Porno para Mamás: Cincuenta sombras de Grey


A raíz del lanzamiento de la trilogía Cincuenta sombras en Estados Unidos no he parado de escuchar y leer en mil sitios que ha surgido un nuevo género dentro de la literatura erótica, este es, el Porno para Mamás. Me aventuré a leer el primer libro, Cincuenta sombras de Grey, con avidez. Si tuviera que definir su estilo diría que está entre novela romántica y pornografía suave (softcore) con pinceladas de hardcore que proporcionan lúbricas descripciones de prácticas extremas a un público no familiarizado pero curioso. Se orienta -principal aunque no únicamente- a mujeres de mediana edad que quieren experimentar con su cuerpo y conocer sus límites pero que tienen sus reservas a la hora de exteriorizarlo, siendo la literatura una vía estimulante que sin embargo tiene una distancia con la realidad que inspira seguridad. Vivimos, de algún modo, aquello que leemos. Lo interesante es que muchas de las personas que han leído ya el primer tomo de Cincuenta sombras han cruzado la línea de las fantasías que consideraban no realizables y las prácticas BDSM, hilo conductor de la saga, están cobrando una visibilidad y una aceptación insólita. ¡Bienvenido sea todo recurso creativo que impulse la liberación de los cuerpos y el disfrute!   
En este caso la historia comenzó como un fanfiction de la saga Crepúsculo. Algunos seguidores volcaban en foros como Fanfiction.net múltiples versiones de sus fantasías sobre cómo sería una relación sexual sadomasoquista entre vampiros y humanos, especialmente el personaje de Bella (Kristen Stewart) sometido a Edward (Robert Pattinson) y viceversa.  Alguien vio en ellas una mina de oro, ¿cómo no? Erika Leonard James, una productora de televisión que vive en Londres, realizó lo que podría llamarse un estudio de mercado infiltrada bajo el nickname “Snowqueens Icedragon” y de ahí salió el primer tanteo: Master of the Universe. Su carga erótica tuvo tal repercusión que la autora se animó a escribir una novela en la misma línea aunque con personajes nuevos, propios y muy bien construidos, con los que la mayoría de lectores pudiera identificarse en alguna medida. 
Los fanfic están creando industria (remix cinema, merchandising alternativo o amateur) y hay incluso entregas de premios para las tramas más exitosas, por ejemplo los Fanfiction Addiction Awards. Pero ¿a quién beneficia más esto de que las fantasías elaboradas por los fans terminen volcadas en la red y reutilizadas? Resulta un ejemplo de cultura colaborativa pues, como diría Henry Jenkins, en muchos sentidos el ciberespacio es el mundo de los fans a lo grande. Creo que somos los amantes de las historias, los que disfrutamos con ellas, quienes ganamos, al fin y al cabo, pese a que los creadores más audaces sean quienes obtengan el beneficio comercial.
El boom de la trilogía escrita por James en inglés y publicada en español por Grijalbo ha sido reforzado por una inteligente estrategia de actividades virales en las redes y se compara con otros fenómenos como los best sellers de Stieg Larsson o J.K. Rowling. Pronto tendrá también su película, ya que Universal Pictures y Focus Features han comprado los derechos literarios por algo más de cuatro millones de euros. Se rumorea que Angelina Jolie se ha propuesto para dirigir la adaptación fílmica, al menos la de la primera entrega. Además, el libro del que habla todo el mundo ha vendido diez millones de ejemplares en cuatro meses y su autora es la sexta mujer más influyente de 2012 según la revista Time. No me extraña, por lo pronto a mí me tiene en vilo a la espera de la segunda entrega: Cincuenta sombras más oscuras. Sale a la venta en unas horas y tengo muchas ganas de leerla. Por cierto, no soy una madre de mediana edad y no me es en absoluto desconocido el terreno. Así que es cierto: engancha. 

lunes, 25 de junio de 2012

Manga perverso: Suehiro Maruo y el ero-guro


Entre lo grotesco y lo abyecto, donde parece que sólo existe monstruosidad, hay artistas que trabajan reelaborando las relaciones belleza/terror. Siguiendo la línea de Umberto Eco en Historia de la fealdad, al intentar que el asco y la abyección se conviertan en categorías estéticas, se encuentra el trabajo de Suehiro Maruo (Nagasaki, Japón, 1956), un imprescindible cuando se investiga sobre narración erótica.

La especialidad de Maruo es el terror escatológico. Con un peculiar estilo gráfico de tintes surrealistas, trata temas como la violación, el incesto o el asesinato, a través de perturbadoras ilustraciones manga. La que muchos consideran su obra maestra, Midori, la niña de las camelias, reúne sus imágenes más macabras. Se trata de un tomo único, publicado en 1984. Tiene como protagonista a una niña de 12 años que es adoptada por un circo ambulante donde trabajan seres extraños y depravados, personajes que recuerdan al universo de Tod Browning en Freaks, el filme de 1932 que en español es conocido como La parada de los monstruos.

La pequeña Midori es sometida a todo tipo de humillaciones y vejaciones desde el principio. Como si se tratase de una versión japonesa de Justine o los infortunios de la virtud, la protagonista simboliza la virtud corrupta por el ambiente opresivo y asfixiante de la trama. La crudeza y el realismo desmesurado caracterizan esta historia a la altura de la del Divino Marqués. Pero, ¿se trata de una narración morbosa o moralizante?
 La imaginería sexual en particular y lo obsceno en general tienen un amplio historial de atracción y repulsión en el ámbito del manga hentai, tal vez por sus polémicas conexiones con el realismo. Esa mezcla de grotesco y erótico que caracteriza al género denominado Ero-Guro es siempre inquietante. Desde la filosofía occidental, ya en el siglo XVIII Edmund Burke se preocupaba por el estado de horror que la imaginación puede promover cuando lo oscuro implica un placer estético. Así, describía lo sublime como un temor controlado que atrae al alma para  producir una “purgación”, recogiendo la teoría de la catarsis de Aristóteles, mediante la cual el espectador -en este caso, lector- se redime de sus propias bajas pasiones al verlas proyectadas en los personajes de una obra ficticia. No obstante, dicha catarsis, según Aristóteles facultad de toda tragedia, sólo sería posible si los personajes perversos sufrieran un fatídico final.

En 1992 Hiroshi Harada creó un rudimentario anime inspirado en Midori, que contiene menos gore del que se pudiera esperar. Con cierto aire vanguardista pero unos recursos muy limitados, Harada asume la tarea de perturbar tanto el orden del sujeto como el de la sociedad, siguiendo la estela de Maruo y adaptando fielmente su trabajo. Tanto el cómic como la animación resultan medios ideales para conectar lo abyecto con las prácticas transgresivas, con la experiencia de cruzar límites y manejar prohibiciones. Dado que no aparecen personas reales como en el cine convencional, la tortura y el martirio pueden representarse sin limitaciones expresivas, sin depender de la sofisticación de los efectos especiales o las dotes interpretativas de los actores.

Imaginemos que Timothy Bottoms, el actor protagonista de la película Johnny cogió su Fusil, en lugar de representar a un tullido soldado que se vuelve antibelicista y suplica la eutanasia, hubiese añadido una mágica autonomía al personaje, con altas dosis de sadismo y perversión. No se correspondería con una adaptación rigurosa de la novela original de Dalton Trumbo, pero sin duda hubiera derivado en una trama al estilo de La Oruga, el relato fantástico de Edogawa Rampo (pseudónimo del escritor Hirai Taro, maestro nipón del terror), publicado por primera vez en 1929 y adaptado al cómic por Maruo en 2009.
 La sórdida historia que encontramos en La Oruga evidencia la vulnerabilidad de la condición humana tanto como Midori. Un militar regresa a casa de la Guerra Ruso-Japonesa reducido a un torso viviente. Tras perder todas sus extremidades en el campo de batalla, así como la capacidad de oír y hablar, parece más un gusano que un humano. Pero sigue siendo humano, aunque su sadismo nos haga dudar por momentos. Su esposa se dispone a cuidarlo y satisfacer todas sus necesidades, pero él es un monstruo ávido de sexo, que la somete a todo un infierno psicológico. El breve relato puede interpretarse como una dura metáfora de lo que supuso para Japón participar en la terrible guerra. La editorial catalana Glénat acaba de editarlo en español, como ya hiciera anteriormente con otras siete obras de Maruo, incluidas la propia Midori, La sonrisa del vampiro y La extraña historia de la isla Panorama.