jueves, 13 de febrero de 2014

Violeta Nicolás: Autorretrato invisible


Francesca Woodman o Esther Ferrer son algunos de los referentes más directos percibidos en el trabajo de Violeta Nicolás (Murcia, 1984) que se sirve de lo autobiográfico para intervenir el espacio con acciones, instalaciones y fotografías que permiten reflexionar sobre determinados aspectos de la subjetividad femenina. Este es el motivo principal por el cual su trabajo me interesa especialmente pues destaca estimulando una mirada profunda y actual mediante elementos en apariencia sencillos, cotidianos, domésticos, siempre tan presentes que resultan imperceptibles.

En la acción “Autorretrato invisible” que da nombre a su próxima exposición -en la que colaboro como comisaria con un texto- observamos una voluntad de encarnar los roles socialmente incómodos y poco visibles asociados a la mujer. Agachada en una esquina con su cuerpo cubierto por escobas, fregonas y otros utensilios de limpieza la artista permanece quieta hasta que de pronto, como movida por un resorte que la libera de su incomodidad, se levanta dejando caer todo al suelo y saludando al público. Es ella, ella misma, sintiéndose como todas esas mujeres sobre las que reflexiona, notando la presión social en su mente y en su cuerpo, sin interpretar a un personaje.

La muestra se inaugura el sábado 15 de febrero de 2014 en el Centro Párraga de Murcia a las 13h y se trata de un proyecto que surge a raíz de una performance realizada en el Centro de arte Sierra de Huelva. Como un ejercicio intimista que rezuma cotidianidad, los objetos utilizados por la artista en cada una de las piezas han sido usados antes por amigas suyas, familiares o personas muy cercanas, mujeres cuyas labores en el espacio doméstico son invisibles para la sociedad e infravaloradas. Acondicionar un lugar para que sea habitable ha supuesto una tarea destinada al género femenino hasta hace bien poco. En nuestros días a menudo tal esquema se repite, sin embargo damos por hecho que existe una igualdad todavía utópica y este es el mensaje crítico que transmite esta muestra, develando la problemática con un trasfondo feminista sin caer en la retórica de la victimización.


Autora del libro Digestión Idílica (DM, 2012) Violeta Nicolás es Licenciada en Bellas Artes, cursó un año en la Accademia di Brera (Milán), se inició en la investigación sobre el alimento en el arte contemporáneo con una beca de la UMU, realizó el Master Oficial en Historia del drama en la Universidad de Alcalá (Madrid) donde actualmente colabora como profesora en talleres del Aula de Teatro. Ganadora del primer premio de poesía Creajoven 2010 y de la beca de Arte SOS4.8 2011 dentro del festival homónimo, es escritora y artista multidisciplinar especializada en performance, ha realizado exposiciones individuales y colectivas en diversas instituciones. Ha colaborado en revistas como Fragmenta, Seconal, Luke y Efímera. Además escribe crítica para Culturamas y ha participado en tertulias o eventos como Pecha Kucha Night divulgando su trabajo y temas de investigación. Por mi parte abordo un proyecto en el que la artista está implicada en mi curso sobre arte, moda y menstruación, impartido por primera vez el año pasado en el Cuartel de Artillería de Murcia, por cierto que ya está disponible un resumen online, podéis ver el vídeo a continuación.

domingo, 30 de junio de 2013

La Sociedad Juliette: literatura erótica por Sasha Grey

La Sociedad Juliette es la primera novela de Sasha Grey, aunque no su primer libro ya que antes publicó uno sobre fotografía. Imposible dejar de asociarla al género pornográfico pero esta polifacética actriz ha demostrado que sus dotes no se limitan en absoluto al mundo de la interpretación: con sólo 25 años es modelo, fotógrafa, cantante, compositora de música electrónica, activista de PETA, guionista y escritora. Cada vez que cuelga algo nuevo en Twitter o Instagram muchos corazones -incluido el mío- palpitan con más fuerza y es que su encanto natural está compuesto por una explosiva mezcla de simpatía e inteligencia que acentúa su atractivo, más allá de que tenga un físico tan seductor como peculiar. Reconozco que si no hubiera disfrutado tiempo atrás con sus vídeos es posible que la novela no me causara tanta curiosidad desde un principio, no obstante una vez leída estoy convencida de que este es el comienzo de algo grande. Como cuando lees el primer poemario de un joven poeta que promete y sabes que su estilo acabará depurándose porque ya se aprecia el potencial, así me siento después de leer a Grey y charlar con ella durante una breve entrevista en la presentación del libro en Madrid.

Lo primero en que pensé al llegar a la suite del hotel ME Reina Victoria donde nos reunimos fue cuánto echaba de menos a Ainhoa Rebolledo. Supongo que esto suena a fantasía lésbica tag #brunette (Ainhoa, Sasha y yo) pero me refiero a que se suponía que ella iba a estar allí también entrevistando a la autora y finalmente tuvo que hacerlo a distancia vía Skype (encuentro virtual nada desdeñable cuyo resultado puede leerse aquí). Sabía que su enfoque sería divertido, sospechaba además que hablarían del trabajo de Sasha con Nacho Vigalondo en la película dirigida por él Open Windows de próximo estreno. A mí me apetecía hacerle muchas preguntas concretas sobre los personajes de su novela pero no es fácil decidir cuando tienes poco tiempo, ni esquivar el ansia de spoilers. 

Desde enero resido en Oporto pese a que estoy constantemente moviéndome. Allí, visitando una exposición retrospectiva de  Juliao Sarmento, uno de mis artistas favoritos, en la Fundación Serralves, vi su pieza de videoarte en la que colaboró Sasha el año pasado. Aproveché la ocasión en Madrid para partir de ahí y a ella parece que le encantó. En marzo estuve por primera vez en California, viajé a Berkeley por un congreso sobre arte latinoamericano y me quedé enamorada de San Francisco. El acento californiano de Sasha es fácil de entender, así que prescindí de traducción simultánea para que el trato fuera directo y ella no tuviera que estar poniéndose y quitándose los auriculares. Me atreví a preguntarle en inglés, con mi inglés nervioso y atropellado... Al presentarme recordó que ya habíamos intercambiado emails un mes antes con motivo de un festival al que íbamos a asistir las dos para participar juntas en un debate sobre feminismos. Me dijo que tenía muchas ganas pero no pudo porque en Rusia, donde se encontraba promocionando su trabajo en aquel momento, retuvieron su pasaporte más de lo esperado. 
Sasha había dejado claro durante la rueda de prensa horas antes que no va a volver a hacer porno y que pese a no arrepentirse de ello ahora no le interesa del mismo modo. Valora "haber inspirado y animado a otras personas a experimentar", sigue consumiendo pornografía y su cabeza está llena de fantasías que reserva para el ámbito privado. Entiendo que la historia narrada en La Sociedad Juliette bien podría ser una metáfora del camino que llevó a la autora a introducirse en el porno. Esa "sociedad" en torno a la que gira el libro es algo así como un particular círculo swinger al estilo de lo que describía Catherine Millet en La vida sexual de Catherine M. Qué casualidad que la protagonista y presunto alter ego de Sasha se llame Catherine. Para más inri, el personaje secundario más llamativo, sobre el cual vuelca sus obsesiones, se llama Anna (Ann es el segundo nombre de Sasha, cuyo nombre real completo es Marina Ann Hantzis). 


En la novela Catherine estudia cine y se pone muy caliente con uno de sus profesores: Marcus. Se sienta en primera fila, lo observa con atención, esperando que sus miradas se crucen, fantaseando... El tipo es un friki por varios motivos y ella lo intuye. No tarda en descubrir que una compañera suya mantiene una relación sexual con él. Esta chica es Ann, una rubia atrevida y elocuente que satisface la parafilia que tiene Marcus con su madre vistiéndose con su ropa y dejando que él la observe desde dentro de un armario. ¿Cómo llegaron hasta ahí? Pues es que algunas personas como Marcus pertenecen a una especie de club que se reúne para cumplir fantasías eróticas fuera de lo común, especialmente relacionadas con el BDSM, y Anna se ha adentrado en él, tal vez peligrosamente. No voy a destriparos la historia. Podéis consultar el primer capítulo aquí pero os advierto que el comienzo no es su fuerte, al revés, el argumento mejora conforme se va complicando.  

En 2006 Sasha le pedía caña a Rocco Siffredi en una película de John Stagliano titulada The Fashionistas; su primera incursión en el porno, donde aparecía como actriz de reparto. Desde mi punto de vista existe un paralelismo entre aquella escena en la que destacó por pedir que la golpeasen en pleno éxtasis durante una felación y el momento en que el personaje principal de su novela le pide a su novio que la azote FUERTE. Se trata de un punto de inflexión, en la vida de Sasha -no sólo de cara a su carrera profesional- y en la construcción del personaje. Si algo caracteriza a Sasha Grey es la naturalidad con la que trata el sexo y las múltiples posibilidades del placer, sin tapujos respecto a las prácticas sadomasoquistas. No es baladí que el título "La Sociedad Juliette" haga referencia a la hermana de Justine, objeto de un tormento tras otro en Los Infortunios de la Virtud del Divino Marqués. Catherine se adentra en un terreno excitante que le hace correr ciertos riesgos y deja la puerta abierta a una historia más profunda todavía por escribir, pero que ya se está fraguando. Sin embargo, el libro -repleto de referencias al cine y la literatura bien traídas- puede disfrutarse como obra única, no hay una prolongación de las situaciones para generar segundas partes como Cincuenta Sombras de Grey. Fluye, se lee rápido y deja con ganas de más. 
Se rumorea que pronto habrá versión cinematográfica de La Sociedad Juliette, aunque Sasha ni confirma ni desmiente. Lo único que dice al respecto es que a ella le gustaría que, de ser así, para el personaje de Catherine fichasen a Mia Wasikowska, la Alicia en el País de Las Maravillas de Tim Burton, que acaba de protagonizar Stoker, una película que a mí me ha dejado con la boca abierta. De hecho, estuve hablado sobre ella hace un par de semanas en el workshop Fashion Menstruation que impartí para Las CulpaSS en Murcia (sobre moda y menstruación). Definitivamente Sasha tiene buen ojo, buen gusto y... savoir-faire.  

martes, 2 de abril de 2013

Sangre en los labios

(Judy Chicago, Dinner Party, instalación, 2007)
Escribiendo sobre el trabajo de Judy Chicago me quedo abstraída frente al ordenador unos minutos y evoco algunas experiencias postadolescentes. Hace mucho tiempo, siendo barely legal, salí con una persona a la que la menstruación le horrorizaba. Simplemente hablando de ella llegaba a marearse y una semana al mes ni se me acercaba. En aquel momento, lejos de irritarme, la situación me divertía pero inconscientemente fui cambiando la percepción sobre un aspecto de mi cuerpo que siempre había aceptado con naturalidad. Con el paso de los años me habitué a no mantener sexo durante el periodo. Ni siquiera lo planteaba a mis parejas, incluso en cierta medida me recluía esos días porque se me quitaban las ganas de salir. Qué estupidez, ahora que lo pienso, pero nos ha pasado a muchas. Si hubiera preguntado, en lugar de asumir que a todo el mundo aquello le repugnaba, seguro que me hubiera llevado más de una grata sorpresa. Tuve la suerte de que al final me sacaran de mi error casi por casualidad y así descubrí que cuando se está con la regla se puede experimentar sensaciones placenteras muy, muy intensas. Aunque cada cuerpo es diferente.

Recientemente he leído un artículo de Luza Alvarado en el que la escritora chilena comienza hablando de una amiga que se siente mal cuando le practican sexo oral porque tiene inculcado un perjuicio sobre que es algo sucio, hete aquí, probablemente, la moral judeocristiana que nos salpica, pues el Levítico dice: "la mujer con flujo de sangre permanece siete días en su impureza. Quien la toque será impuro hasta la noche". Pero también supongo que tiene que ver con la higienización de la escatología femenina, tan firmemente instalada en nuestro imaginario y fomentada por bochornosos anuncios de tampones y compresas. Esa sangre no se toca, lo ensangrentado no se acaricia ni se lame; se limpia, se neutraliza, se disimula, se deshecha. En este sentido la mooncup se yergue como un método subversivo pues es reutilizable y provoca un contacto directo con el flujo, es casi la antítesis de las tiras de celulosa blanco-pureza que engullen hasta no dejar rastro en la superficie y mitigan cualquier aroma. 
(Proyecto Tres Gracias Sangrantes de Ana Álvarez-Errecalde sobre la menstruación)

Avinagra el vino, corta la mayonesa, enegrece el azúcar, marchita las flores, estas y otras supersticiones en torno a la menstruación son las que enumeraba Simone de Beauvoir en su célebre ensayo El segundo sexo. Se trata de una condición biológica sujeta a cientos de tabúes culturales en su mayoría con connotaciones negativas. El patriarcado ha imbuido tales ideas derivando en que se asuma comúnmente -también en palabras de la filósofa francesa- que "el hombre se aleja sexualmente de la mujer cuando ésta se dedica de modo particular a su papel reproductor: durante sus reglas, cuando está embarazada y cuando amamanta". Sin embargo hoy en día, pese a los enormes esfuerzos por parte de las compañías que proveen de productos para la higiene femenina, cada vez más personas se conciencian de que la regla no tiene por qué resultar desagradable, ni vergonzosa, ni maloliente. Si bien es cierto que muchas veces implica un proceso doloroso que nos lleva a reflexionar sobre los analgésicos, esos polémicos químicos que a gran escala están también presentes en el parto en forma de anestesia epidural para quien así lo decide.
(Antología poética Sangrantescoordinada por Luna Miguel y publicada en Origami 2013)


martes, 12 de febrero de 2013

Erika Trejo: plantarle cara a la violencia del discurso occidental hegemónico

Erika Trejo se define como feminista pro-sexo y su trabajo parte del cuerpo de la mujer como plataforma para distintas reivindicaciones relacionadas siempre con la violencia. Desarrolla sus producciones performativas y cinematográficas entre Murcia, Madrid y Barcelona. Como actriz forma parte de la compañía independiente Los Menos, con la cual se encuentra actualmente de gira promocionando la obra "Oluz" sobre los secuestros de mujeres jóvenes e incluso niñas que acaban en un zulo a merced de su captor. Artista visual y escénica, dedicada al performance, al videoarte y la realización de cortometrajes, aborda la postpornografía con una sensibilidad especial propiciada por un bagaje intelectual, artístico y emocional que articula su discurso en la línea del pensamiento decolonial

Tengo la suerte de coincidir con ella en el grupo de investigación "Conocimientos y Estéticas Decoloniales" de Matadero Madrid en colaboración con el Centro de Estudios Poscoloniales de Goldsmiths (Universidad de Londres) desde septiembre del año pasado. Aquel proyecto ideado y puesto en marcha por la investigadora, comisaria y crítica de arte Dolores Galindo, vínculo con Londres que nos puso en contacto -pura serendipia- y a menudo nos ilumina a las dos con bibliografía nueva que aviva mi tesis y el espíritu creativo de Erika. Se trata de una artista que ha supuesto todo un descubrimiento para mí, con la que podría charlar hasta el amanecer y a la que me une una amistad todavía incipiente pero estoy segura de que será duradera. Hasta ahora no me había atrevido a hablar de ella aquí, no por falta de ganas. Tenía el blog parado desde hacía meses (en segundo plano frente a la editorial, el doctorado, el segundo libro, un "reseteo"-me encanta esta palabra últimamente aunque sé que está mal dicha- de mi vida...) mientras la veía actuar en teatro, con performances tomando la calle y debatiendo como la gran oradora que es. Sin embargo resulta abrumador aventurarse a reseñar la obra de alguien cercano y admirado. El esbozo que me dispongo a hacer aquí no da cuenta más que de una mínima parte de su trayectoria, haciendo hincapié en el punto en el que se encuentra ahora mismo por ser el que me parece más interesante.  

Su origen mexicano hace que tenga constantemente presente la crítica poscolonial, es decir, los esfuerzos por deshacer la herencia ideológica del colonialismo no sólo en países que han sido colonizados en algún momentos histórico localizable sino también en el propio Occidente, susceptible de ser deconstruido. Esto es, descentrando la soberanía de Europa, desafiando los límites del etnocentrismo y rompiendo con -en palabras de Robert J.C. Young- "la presunción de que el punto de vista del hombre blanco occidental es la norma, el único verdadero" [Véase el artículo completo de Young: "¿Qué es la crítica poscolonial?" Disponible online gratis pinchando aquí]. Cuestionar el historicismo occidental desde el ámbito artístico no es tarea fácil y más si tenemos en cuenta que la crítica poscolonista está impregnada del background colonialista que combate. Said, Bhabha, Spivak, ¿Cuál sería la metodología adecuada entonces? La propuesta de Trejo es contundente. En este marco de conocimiento yergue su cuerpo a modo de bandera emprendiendo una serie de acciones controvertidas e irreverentes de entre las cuales quiero destacar "Saló" y "Este cuerpo es mío!!!" Haced click en cada título y podréis ver su registro en vídeo.

Hace un par de días salió publicado el último artículo de Erika Trejo -prácticamente un manifiesto- en un joven blog que vio la luz con la entrada de 2013 pero viene pegando fuerte: se llama "Todas Somos Yoko Ono" (el blog, digo) y el controvertido texto se titula "Cómo me hice una violadora de hombres". Bien podría ser una respuesta a las declaraciones recientes del alcalde de Acapulco Luis Walton Aburto sobre la violación a seis mujeres turistas "Es muy lamentable, pero esto sucede en cualquier parte del mundo", palabras que generaron indignación por doquier y que son sintomáticas de un problema serio que padecemos, a saber, el que se normalicen situaciones que nunca deberían dejar de horrorizarnos. Dejo un extracto que he seleccionado pensando en lo mucho que tiene que ver con Virginie Despentes y con él me despido, esta vez prometo volver pronto. 

"Así que os pillaremos en callejuelas oscuras cuando estéis solos. O en vuestras casas, cretinos heterosexuales blancos de clase media y colonizados heterosexuales lame culos de los blancos también. Os humillaremos como nos humilláis cuando pedimos vuestra protección que, por suerte, nos hemos dado cuenta que no necesitamos. Ya no vamos a lameros el culo. Ya no os vamos a respetar. Nunca lo habéis hecho con nosotras. No os debemos nada." Erika Trejo, 09/02/2013.

viernes, 19 de octubre de 2012

El libro de la crueldad por Layla Martínez y su cuerpo hastiado

El cuerpo es de por sí un lugar cruel: la piel se quiebra, los dientes se caen, las heridas sangran y se encostran, las uñas se rompen cuando intentamos agarrarnos demasiado fuerte a las cosas, a los recuerdos, al pasado o a la juventud. El cuerpo es un campo de batalla, como dicen muchas de mis artistas favoritas, performers, postpornógrafas, almas subversivas unidas a cuerpos hermosos y abyectos a la vez.

Escribo sobre el cuerpo yacente, el cadáver y la tumba para mi próximo libro Enterrados. El ocaso de los cuerposInvestigo el modo en que algunos artistas contemporáneos trabajan sobre determinados aspectos relacionados con la violencia de los sistemas coloniales y postcoloniales para hablar de la identidad y el género a través del performance art. En los años setenta Ana Mendieta cuestionó las convenciones sociales de los géneros sexuales y la violencia social y política contra la mujer, distorsionando su propia imagen como mujer al ponerse barbas y otros accesorios que la hicieran sexualmente ambigua. Mientras pienso en su trabajo -en el que su cuerpo era utilizado a menudo como soporte, medio o molde, hasta tal punto que es imposible separar su obra de su propia corporalidad-, no deja de venirme a la cabeza El libro de la crueldad de Layla Martínez.
Hay aspectos del cuerpo femenino que normalmente quedan ocultos o dulcificados, Layla los vomita sobre el papel a través de las desgarradoras historias de cuatro mujeres, incomodándonos desde lo grotesco mediante pequeños relatos y afilados poemas. Recuerda que la carne es frágil, que se pudre y duele y huele. No es una lectura para estómagos delicados pero es una lectura imprescindible. Se trata de una extremidad deforme que ha cobrado vida independiente de su autora y ha desarrollado dientes diminutos que se clavan fuerte. Habla de la sexualidad infantil, como Diana J. Torres en su Pornoterrorismo, también de los afectos siniestros y las relaciones turbias, lo ridículo, lo marginal, lo olvidado por políticamente incorrecto. Layla demuestra con su ópera prima que la escritura es un acto performativo. Además nos obsequia con un sugestivo book trailer  repleto de imágenes que se convulsionan como su propio cuerpo, el que hace un par de días sufrió un colapso nervioso rebelándose ante la crueldad de este mundo. Ánimo Layla: vuelca el dolor en un nuevo collage y todos esperaremos a escucharte recitar.


viernes, 14 de septiembre de 2012

Mujeres Invisibles


Enmudecido el cuévano y el útero apresado,
enmudecidos huesos, negación y ceniza.
Remisa en la batalla, ahíta en el combate,
estertor y lamento, pero firme y en pie.

Así termina el poema “Descúbreme” de Idoia Arbillaga (finalista del Premio Adonáis 2008), uno de los que acompañan a las sugestivas fotografías de Mar Sáez en la exposición “Mujeres Invisibles”. Esta muestra, que puede verse en el Centro Párraga de Murcia del 13 de septiembre al 12 de octubre, hace converger el trabajo de dos mujeres con una sensibilidad creativa y profunda. 

La discriminación por el género, un concepto cuya fluctuación todavía no ha sido mayoritariamente aceptada, está detrás de muchas de las situaciones de injusticia que a menudo son silenciadas de forma tácita. Las fotos y los poemas que vemos en la exposición vienen a denunciar la violencia represiva sobre los cuerpos femeninos en particular y sobre el cuerpo sexuado en general. ¿Por qué castigarlo? ¿por qué velarlo? Una modelo desnuda de cintura para arriba muestra su torso blanco inmaculado en contraste con su rostro, que está cubierto por un plástico fino, translúcido aunque de un color rojo cargado de simbolismo. Sáez juega con ese contraste entre la envoltura y la desnudez, la opacidad y la transparencia, lo que parece y lo que es. Utiliza plásticos variados, incluso de burbujas (aquellos de embalaje que sirven para proteger pero también para aislar) representando una segunda piel que nace artificialmente por causas exógenas, por agresiones externas. 
 Los poemas de Arbillaga no buscan musicalidad sino que arrastran palabras duras, hirientes, densas, reflexionando políticamente desde un pensamiento crítico. Cada uno de ellos ha establecido un vínculo con las fotografías de manera que recorrer la exposición es experimentar el movimiento de esas imágenes corporales encerradas en una historia que induce al cuestionamiento. Como colofón un vídeo nos muestra a la modelo anhelante y libre de segundas pieles brotando en una escala de grises perfecta, el extremo de lo apolíneo.
 Como fotógrafa Mar Sáez ha expuesto anteriormente de forma individual y también ha hecho incursiones en otras disciplinas artísticas destacando su participación en la exposición “Ocho mujeres y su poética” en The Gabarron Foundation Carriage House Center for the Arts (Nueva York, 2009) con el proyecto “Liberation”, una performance grabada en vídeo que recoge su reflexión personal sobre la búsqueda del camino de la autorrealización. Ha escrito y dirigido los cortometrajes Por qué la gente viene a los parques, El reparto y Él o ella (Madrid, 2007). Además ha realizado documentales y reportajes para la Universidad de Valencia y la Universidad Rey Juan Carlos sobre transexualidad y violencia de género. 

martes, 10 de julio de 2012

Artishock publica un artículo de Paco Barragán sobre Postpornografía


Artishock es un juego de palabras: “art-is-shock” (el arte es shock) que suena parecido a Artichoke (alcachofa en inglés). La revista chilena de arte contemporáneo que tiene este nombre juega con tal metáfora; la alcachofa representa al mundo del arte y la información ofrecida sobre éste tiene distintas capas que se pueden ir deshojando, hasta llegar al corazón. Hoy en Artishock el comisario de exposiciones y escritor madrileño Paco Barragán ha publicado un artículo en relación con el postporno y una de sus originales entrevistas-iPad que me hizo la semana pasada en la puerta del MNCARS a propósito de mi libro PostpornografíaBarragán es redactor jefe asociado de la revista norteamericana ARTPULSE (Miami), además de asesor curatorial del Artist Pension Trust (APT) de Nueva York. Como escritor ha publicado, entre otros, The Art to Come/El arte que viene (2002, Subastas Siglo XXI), The Art Fair Age/La era de las ferias (2008, CHARTA) y es editor de Sostenibilidades (2008, CHARTA).
Paco Barragán en la muestra "La no edad" comisariada por él en 2009
A continuación os dejo un extracto del artículo, para leerlo entero por favor visitad http://www.artishock.cl/2012/07/postpornografia/
"Es evidente que el título tiene gancho. “A bote pronto’, como diría Sara Carbonero, la-novia-de-la-tele-del-santo-de-España Iker Casillas, me sugiere postmodernidad y toda esa liturgia ‘post’ que ha venido después del propio ‘post’ de la modernidad. O sea, y para que nos entendamos: post-postmodernidad. ¡Ahí es nada! No, no lo digo yo, lo ha acuñado un arquitecto británico llamado Tom Turner. Ustedes sabrán qué hacer con él…
Aquí lo importante es que el ‘post’ indica algo nuevo que ha superado, abandonado o, incluso, condenado todo lo ‘anterior’. Boris Groys nos dejó dicho en su interesante (aunque un punto repetitivo) Sobre lo nuevo que la aspiración de lo nuevo siempre va ligada a una “transformación radical de las condiciones existenciales del ser humano”. Un detalle poco significativo de su investigación es la confirmación de que a día de hoy –nada parece sugerir otra cosa- hemos perdido cualquier asomo de esperanza de cara a la consecución de ese fin."